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Vehículos clásicos

MORÁN CLASSIC

Autos Morán incorpora una nueva sección dedicada al mundo de los clásicos; un nuevo servicio que pretende ofrecer a sus clientes un lujo al alcance de todas las personas.

Siente la sobriedad y el glamour del mejor clásico inglés de todos los tiempos viajando en un Rolls Royce Silver Cloud I de 1959, así como la ostentosidad y elegancia del más reconocido clásico americano, un Cadillac Fleetwood Sedan de 1940.

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Chrysler Windsor

Chrysler es un fabricante estadounidense de automóviles que se fundó en 1925. En el año 1923 Walter P. Chrysler llega a la presidencia de Maxwell Chrysler y contrata a los ingenieros, Fred Zeder, Carl Breer y Owen Skelton para diseñar un nuevo motor de seis cilindros. “Los tres mosqueteros”, que fue como se les apodaba, desarrollaron nuevos modelos para Chrysler durante casi 20 años.

En 1924, Chrysler lanza al mercado su primer automóvil. Comercialmente lo denominaron Maxwell. Era un coche de lujo, del cual fabricaron 32.000 unidades.

En 1925, Maxwell Motors pasa a llamarse Chrysler S.A. En 1928 adquiere la compañía americana de los hermanos Dodge y en 1930 Chrysler comienza a fabricar coches de bajo coste para aumentar las ventas y su correspondiente distribución.

En 1940, Walter P. Chrysler fallece el 18 de agosto. Durante la Segunda Guerra Mundial se dedicó a fabricar vehículos militares. La década de los 40 fue gloriosa para la compañía americana, ya que por aquella época acaparaba el 24% del mercado.

El primer modelo de Chrysler con inserciones de madera (en las puertas) fue el Dave Wallace. Estaba fabricado sobre el chasis del Chrysler Windsor y se podía elegir entre una carrocería de seis o nueve asientos. Su precio era muy competitivo y se fabricaron un total de 999 unidades, de las cuales las mas solicitadas fueron las versiones de 9 plazas.

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Cadillac Fleetwood Sedan de 1940

Irónicamente fue bautizado con nombre francés. William Murphy, creador de la compañía en 1902 eligió al oficial francés Antoine de la Mothe Cadillac, fundador de Detroit en 1701 para que sirviera de premonición, una marca que nacía con el pensamiento de ser exitosa debía ser conocida con el nombre del héroe más temerario. A pesar del origen oscuro de La Mothe Cadillac, su escudo de armas era auténtico, por eso es la única marca que lleva un verdadero escudo de armas como logotipo. El prestigio y la solidez eran su tarjeta de presentación.

El lema de Cadillac era: “cada americano que alguna vez tuvo un sueño, soñó con conducir un Cadillac”.

En 1912, Cadillac dejó boquiabierto al mundo al presentar el sistema de encendido Delco, el arranque y la instalación eléctrica, convirtiéndose así en el primer auto sin manivela de arranque. A este avance siguieron otros la incorporación del primer parabrisas curvado de la historia o el primer sistema cerrado de refrigeración del motor.

El Cadillac Fleetwood aparece en varias escenas de “El Padrino I”; de este modelo se baja Vito Corleone cuando lo tirotean y, herido, cae sobre este coche.

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Rolls Royce Silver Cloud I de 1959

Marca que representa la máxima calidad en mecánica y diseño.

Coloquialmente se utiliza la expresión “El Rolls-Royce de …” para describir algo que es lo mejor de su tipo pues, efectivamente, el Rolls-Royce fue creado en 1904 bajo el eslogan “el mejor coche del mundo” por Charles Steward Rolls y Frederick Henry Royce, el cual ha permanecido hasta nuestros días como un símbolo de clase y distinción.

En los años 50, los Rolls-Royce sólo podían ser adquiridos por los más altos representantes políticos de los países más poderosos sólo por cuestiones de imagen, y según las personas entendidas “el mejor coche del mundo” alcanzó su máxima expresión con el inigualable Silver Cloud.

El lema de Royce: “Fabrico coches para quien pueda apreciarlos y, por supuesto, también pagarlos…”

Fantasías románticas y murmuraciones rodean la historia de la más reconocida mascota de automóvil. Su creador fue el escultor Charles Sykes, quien la describió como una pequeña diosa que viaja sobre la proa del Rolls y fue bautizada como el “espíritu de éxtasis” al que llegan irremediablemente todos los que tienen la dicha de viajar en uno.